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Villa La Angostura, uno de los lugares más bellos de la Patagonia, tiene un nuevo atractivo para ofrecer a locales y visitantes, Baños de Bosque, una técnica milenaria para mejorar el bienestar de las personas. Una actividad apasionante realizada por el Guía Internacional Certificado por Forest Therapy Institute, Juan Aubert.


Dónde surgió esta práctica y qué es un Baño de Bosque

Surgió en Japón en 1982, cuando el Director de la Agencia Forestal, Akiyama Tomohide denomina esta práctica Shinrin Yoku y la Agencia Forestal de Japón lo pone en marcha en todo el país.

Esta experiencia vivencial es realizada con un guía, quien ayuda a través de técnicas específicas a que otras personas conecten con el entorno de una manera totalmente diferente a lo conocido. Sin esfuerzo, relajado, en plena calma, dejando que los sentidos fluyan. 

Con un recorrido por pasos, muy tranquilo, se van realizando diferentes invitaciones para sentir la Naturaleza. Los participantes sienten energía pura en la inmensidad de la montaña, a orillas de ríos y lagos u otros cursos de agua, en los nativos bosques añosos de la Patagonia Argentina absolutamente protegidos. ¡Nada interfiere para que continuemos la experiencia!

Cómo llegamos a un estado flow en el Bosque

Cada paso está lleno de vida, arriba, rodeados de bosques de inmensos coihues, radales, cipreses, ñires de la Patagonia Andina, con un variado soto bosque, con pequeñas praderas y entornos cambiantes, se llega a un curso de agua de manantial que corre lentamente por un pequeño lecho, cubierto de verdes infinitos, al igual que la grama en las orillas (el verde y el agua producen sensaciones psicológicas de relajación, de quietud interna) aquí comenzamos a encontrarnos con los silencios y sonidos del Bosque, pero fundamentalmente con la etapa del aquí y ahora, con uno mismo.

Despertamos el sentido del gusto y del olfato, con elementos de cultivo, que también se encuentran en el Bosque, muy simples (con todas medidas de seguridad, dejando en claro que nada se corta, ni se lleva del bosque), cada uno percibe los aromas y sabores de ese elemento, seleccionado especialmente para la actividad, despertando recuerdos, vivencias de infancia, es decir comenzamos a dejarnos llevar  por la energía de la naturaleza, para que esos aromas y sabores despierten en nosotros esas sensaciones.

Al llegar a la orilla de un río, muy tranquilo en verano pero muy desafiante en invierno, por las lluvias y deshielos en primavera, experimentamos el sentido del tacto, si los participantes lo prefieren nos descalzamos y notamos ese contacto entre el suelo y la planta de nuestros pies, percibiendo diferentes sensaciones: frio, calor, arena, algunas hierbas, el aire que acaricia nuestros cuerpos, experimentamos con el agua, con los puntos cardinales rotamos y percibimos las deferentes sensaciones en todo nuestro cuerpo: viento, luz solar, aromas, sombras, nuestros sentidos a pleno, un paisaje sensitivo alucinante.

Ante el relajamiento físico, las imágenes de las personas comienzan a cambiar, es muy emocionante. Ver cómo lo cotidiano se transforma, a través de los sentidos, en una experiencia única y comenzamos a alimentar el alma.

Momento de relajación plena en la Naturaleza

Se genera un círculo donde se puede permanecer de pie o sentados y comenzamos a reconocernos: que es un baño de bosque, sus beneficios, y preguntas si hubiere, luego cada uno se presenta y cuenta al grupo lo que desee. Todo es voluntario: puede hablar, expresar un gesto o simplemente permanecer callado. A partir de ahí iniciamos un camino para que se produzcan cosas hermosas en cada participante, sensaciones diferentes, transformaciones al identificarse con un ser del bosque. 

Observamos lo que sucede en el bosque, en nuestro entorno, las sombras, los movimientos, el jugar con el barro, el ver una tela de araña a lo lejos, allá en un árbol y descubrirla con la trasluz del sol, los olores del bosque, abrir nuestros brazos para ver el mundo, tomar fotos sin cámara, ni celular, a pintar, a danzar con los sonidos del bosque, a sentir un árbol, crear una obra de arte con los elementos que encuentre, a imaginar nuestra casa en el bosque, a vivir un momento en un sitio que elige el propio participante y darle un nombre si lo desean, ése será su lugar en el bosque. 

Nuestra mente se aquieta, los sentidos fluyen, la creatividad aparece y nos transforma. No necesitamos de cosas sofisticadas, dejamos de existir para vivir la vida, para vivir el bosque, para vivir menos complicados, es reencontrarnos con la naturaleza y recibir los beneficios que ella siempre tiene para la humanidad, es dejar de ser personas para Ser Humanos, precisamente es lo que estamos perdiendo.

El volar con los sentidos y dejarse llevar, al que llamo estado Flow, les puedo asegurar que los participantes lo logran y abrigan mayor conciencia ambiental. “Es entender que para que haya sombras debe haber luz”, me decía una participante. Es dejar que la luz que nos acompaña a cada uno, fluya y podamos hacer el bien a través de brindársela a quién la necesite.

Al final del paseo, son sumamente reconfortantes las devoluciones que se dan en la ceremonia de cierre y ver sus caras transformadas por los efectos de la naturaleza, con las cosas más simples y a la vez potentes que ella contiene.

Para más información sobre Baños de Bosque y conocer los servicios y actividades que ofrecemos, te invitamos a visitar nuestra webwww.anfitriones.com.ar


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